Tarajal cuatro años de impunidad

2018-04-15T23:08:38+00:00 2 febrero 2018|Opinión|0 Comentarios

Marta Abiega

Marta Abiega – Activista de Ongi etorri Errefuxiatuak

Naiz – 02/02/2018

Unidad Cívica por la República – 02/02/2018

 

Impunidad se escribe con “m”de Melilla y con “c” de Ceuta, también con “i” de Imbroda. Impunidad se escribe con “z” de Zoido. Impunidad se escribe con “e” de España y con “e” de Europa pero sobre todo, impunidad se escribe con “p” de pobreza y de patriarcado.

Han transcurrido cuatro años desde que alguien en la Guardia Civil, curioso nombre para un cuerpo militar, decidió que era una buena idea para que las personas migrantes no alcanzaran la costa recurrir al lanzamiento de balas de goma. El resultado: quince personas muertas por ahogamiento. A día de hoy cuatro de esos cuerpos están enterrados sin identificar. En el siglo de la comunicación, sus madres esperan noticias que no llegan de esos hijos, y sólo el paso de los años sin saber de su suerte, hará que vayan aceptando con resignación que algo falló en el implacable tránsito desde ese gran y bello continente, que no país. ¿Cuantos años necesita una madre para rendirse a esa evidencia?

Voy a tratar de imaginarme que tengo a esas madres delante. Son jóvenes, porque en estos países la maternidad te sobreviene sin darte cuenta. Ellos eran los hijos mayores de una prole enviados a ese continente en el que, cuando hace calor tienen aire frio y cuando hace frio aire caliente, con la esperanza de que se abrieran paso y pudieran contribuir a la inexistente economía familiar. Ese continente en el que la gente tira la comida porque se ha aburrido de ella o se le ha pasado la fecha de consumirla. ¿Imaginas? Piensa ella incrédula, se les caduca la comida ¿cómo puede caducar la comida? Ese continente desde el que llegan aviones de turistas a captar de manera descarada sus miserias, negándoles siquiera su derecho a elegir ser protagonistas de esas películas ajenas.

Pero hay otros familiares que sí supieron de la muerte de los suyos, sabían que al final del tránsito, como una broma macabra, están la valla o el mar. El asalto a la frontera que separa el norte rico del sur expoliado sólo puede tener éxito si se realiza en equipo, unos lograrán su objetivo y otros no, algunos morirán en el intento. Sabían que la política de fronteras es en sí criminal pero no imaginaban que a escasos metros de la tierra anhelada iban a ser tiroteados con balas de goma e iban a perecer consecuencia de ello.

De la confluencia de fuerzas que ha supuesto la caravana “Abriendo fronteras” que este año, en su tercer aniversario, denunciará los acuerdos criminales de la Unión europea con Libia, hemos hecho equipo, un equipo que este sábado gritará en Tarajal que, se pongan como se pongan, los derechos de las personas están por encima del control de fronteras, porque ya vale de reinterpretar las leyes según sus intereses. Será la cuarta “Marcha por la dignidad” que es esa cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo y hacia los demás y no deja que lo humillen ni degraden. Nosotras hace tiempo que sabemos quienes son los indignos. Ellos tienen sus armas y su justicia, nosotras tenemos la razón. Ellos son irresponsables porque no exigen responsabilidades, nosotras tenemos el tesón y seguiremos pidiendo justicia. Ellos no nos dan ni nos quitan nuestra dignidad, nosotras siempre la tenemos. En la caravana hemos hecho bolita. Ya aprendimos a acuerparnos, a trascender nuestras individualidades y a gritar en plural y… somos imparables. Como en los saltos a la valla sabemos que sólo si lo hacemos en equipo podremos tener éxito. No vamos a consentir que se archive de nuevo el expediente y que impunidad se escriba también con T de Tarajal.

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