Dos años caminando

2018-04-15T23:08:28+00:00 22 febrero 2018|Opinión|0 Comentarios

Jokin Revilla González

Itziar Fernández Mendizabal

Jokin Revilla González, Itziar Fernández Mendizabal – Activistas de Ongi etorri Errefuxiatuak

Naiz – 22/02/2018

 

El próximo día 27 las gentes de la plataforma Ongi Etorri Errefuxiatuak vamos a celebrar nuestro segundo aniversario. Nacimos el 27 de febrero de 2016 con una manifestación para exigir una Europa con todos los derechos para todas las personas, sin muros, ni concertinas. Dos años después lo recordaremos con otra manifestación este domingo 25 de febrero, a las 12.00. frente al Ayuntamiento de Bilbao, desgraciadamente con los mismos motivos.

Dos años después la situación se ha agravado y Europa es más cárcel que nunca. Las fronteras de Serbia y Hungría son un horror para las y los migrantes; el Mediterráneo es una fosa común que rebosa de personas asesinadas por falta de socorro, de personas sin nombre que sólo querían poder vivir. Antes, el desierto, es otro cementerio de tumbas sin nombre. Los campos de concentración-detención siguen llenos de familias cuyo único delito es buscar una vida que se les niega en sus tierras. También aquí los CIE. Los menores y las mujeres, desaparecidas y/o esclavizadas, tras esa fuga del horror, son incalculables. Y en esa trata de personas, que debiera avergonzar a la humanidad, hay muchos cómplices, los gobiernos, sus ejércitos y policías y todos los que, sin escrúpulos, han acudido al negocio de la migración. Las mafias y grandes empresas de lo que llaman seguridad, queriendo hacernos ver a las y los migrantes como un peligro. Así funciona la economía en el capitalismo: no es nada personal, son solo negocios.

Transnacionales que se lucran provocando la ruina en terceros países, con guerras, petróleo, embalses, minas, agricultura industrial… Personas hay de sobra, las materias primas son mas escasas y se pagan mejor. Respetar la naturaleza o mantener la paz, no cotizan en Bolsa, saquear el planeta y hacer de las armas un sector industrial con futuro, es un negocio perfecto, si no te importa expulsar de su casa a mas de 70 millones de personas.

Nuestro único motivo de celebración es que aún seguimos aquí. No tenemos grandes patrocinadores, las pequeñas donaciones que recibimos, se dedican a actuar ante emergencias cercanas, o en campañas como “Agua para Yemen”, o para que tres personas de OEE vayan a la frontera de Serbia con Hungría a facilitar medicinas, mantas, ropa y otros materiales a personas refugiadas que llevan viviendo dos años en los bosques.

Seguimos pensando que nuestros objetivos iniciales son correctos:

Sensibilizar y concienciar a la ciudadanía de Bizkaia sobre el hecho de las migraciones, y de las causas que las provocan. Movilizarnos cívicamente para denunciar esas causas y a los responsables de su existencia. Interpelar y exigir continuamente a todas las instituciones que incorporen estos temas en su agenda, y planteen soluciones en su ámbito de responsabilidad.

También aquí en Euskal Herria tenemos un muro de la vergüenza (en el puerto de Santurtzi), tenemos migrantes en tránsito viviendo en las calles, hay trata de personas, gentes que duermen en los cajeros por falta de plazas de albergue, personas que no pueden empadronarse donde viven o tienen que pagar para poder hacerlo, y otras muchas tragedias cotidianas. Y todo esto sucede al lado de nuestras casas, aunque no lo cuenten los informativos.

Un problema tan grave solo puede enfrentarse con una herramienta seria e imaginativa. Hemos intentado que OEE sea una plataforma tan fuerte como plural, con personas de todas las procedencias sociales, políticas y culturales, y con participación de todos los colectivos que compartimos objetivos.

Hemos aprendido mucho de todos los grupos que nos han precedido, y queremos seguir aprendiendo y caminando junto a todas las personas que quieran compartir este viaje por la recuperación de la dignidad humana.

Somos una pieza más en un puzzle que habitan otras personas y otros agentes, tanto públicos como privados. Debemos trabajar con modestia y con respeto a los demás actores. Pero sobre todo, debemos pensar en los intereses de las mas vulnerables de todo este proceso, que son las propias personas migrantes. Ellas tienen ya sus derechos y su dignidad, por lo que nuestro papel solo puede ser el de acompañantes en la exigencia de aplicación de esos derechos, y de reconocimiento de esa dignidad. Tarea que requiere empatía y cariño, tanto hacia adentro (entre las personas de la plataforma), como hacia el exterior, para con todas las personas que lo necesitan.

Las personas migrantes, como señala el informe del observatorio de la migración del Gobierno Vasco, aportan mas de lo que gastan. Lo sabemos, y lo recordamos, porque muchos también fuimos migrantes que llegamos hace años a Euskal Herria. Y conviene que no olvidemos, que quienes nos rebajan aquí y ahora la sanidad, la educación o las pensiones son los autores de ese atraco a gran escala que llaman «globalización económica», y que provoca los masivos desplazamientos forzosos de millones de personas en todo el mundo, huyendo de las guerras o de la miseria. No dejemos que sigan enfrentándonos entre nosotros,

Nuestro objetivo es conseguir todos los derechos para todas las personas, en todo momento y lugar, y eso no es una moda, ni una pose. Le llamamos solidaridad, y hay quien asegura que la solidaridad es la ternura de los pueblos.

Tenemos una cita importante este domingo, a las 12.00 frente al Ayuntamiento de Bilbao, para justicia para unas y otras, pero todas juntas, personas autóctonas y extranjeras.

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